martes 17 de junio de 2008

El sueño del Cuervo

Un bombo golpeando el viento en la tribuna entonando esas barras que toda la vida se oyen en las Populares del estadio Nacional. Quizás el contexto no lo pintaba un Alianza-Universitario, mucho menos un Perú-Chile, sin embargo el encuentro Comunica-Letras del último jueves 12 de junio fue igual de trascendente para los cincuenta ‘Cuervos’ que rodeaban el campo de fútbol de la universidad y para la facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación en general: nunca habíamos estado tan cerca de tocar el trofeo de cristal que reza Primer Puesto Fútbol – Torneo Interfacultades.

El 2007 no solo se llevó los recuerdos del maravilloso tercer lugar que obtuvo Comunica en el Interfacultades de aquel año, sino también las esperanzas de los que se atrevían a soñar con una explosión futbolística de nuestra pequeña facultad. Hasta seis titulares del equipo habían decidido cerrar su capítulo como universitarios, graduarse y cumplir los sueños de sus hinchas más acérrimos: sus padres. Bien por ellos, bien por sus familias, mal por nuestro equipo.

Yo confieso ante Dios-Padre todopoderoso, nunca confié en siquiera alcanzar la segunda fase del torneo en el 2008, a pesar de ser parte del equipo. El adiós de los graduados avalaba mi pesimismo y la lenta renovación generacional terminaba de matar cualquier ilusión de mi crédulo corazón. Sin embargo un 3-3 de infarto ante Administración y un 0-0 ante Gestión en la fase de grupos nos pusieron en cuartos de final arañando el boleto con nuestros dos miserables puntos.
El cándido que habita en mí volvía a existir. Ese mismo que no se pierde ningún partido de la selección nacional le susurraba a la razón “¡podemos ser campeones huevón!”. Miraba mi camiseta número 11 con ganas de gritar que era posible pero el miedo a mi maldita suerte me mantenía a raya.

Mi ego realista pudo resistir hasta que Derecho –con todo su orgullo, sus seleccionados y su historia- fue derrotado por un grupo de románticos que hicieron suya la historia de David y Goliat. Un tiro libre de Rudy Jordán bastó para convertir al cuadro cuervo en el Once Caldas de la comunidad universitaria, en el Cienciano de la Católica, en la Grecia del Interfacultades, un equipo que sorprendía en base a efectividad y una defensa sólida.

–Cachuca, hemos alcanzado las semifinales. ¿Puedes creerlo?
–Sí, ya me enteré. Me alegro por ustedes.

Eduardo Quispe Retamoso, ¿te suena ese nombre?, ¿no?, ¿y si digo Cachuca tampoco? El menudo y recio Cachuca –como lo conocemos su amigos- fue el conductor del equipo que logró el tercer puesto del 2007 y uno de los seis graduados del mismo año que, negándose a abandonar por completo la vida universitaria, religiosamente preguntan por cualquier novedad de Comunica mediante ese milagro tecnológico llamado Messenger. Cuando se fue Cachuca quedó libre la ‘10’ y Rudy se atrevió a tomarla, pero no solo se enfundó su camiseta sino también se revistió con su juego aguerrido y corajudo.


La robusta figura de Rudy, su aire a Arnold Schwarzenegger y sobretodo sus tiros libres comenzaban a hacer eco entre los equipos del torneo desde los cuartos de final y terminaron de convertirse en la bandera de nuestra conjunto en la semifinales. Ingeniería, el campeón vigente, se despidió del torneo con el rabo entre las piernas, llevando a sus espaldas el dardo disparado por la zurda de Rudy Jordán. Ese poema fue suficiente para convertir el favoritismo de los blancos en una frase desbaratada por el viento, ese detalle fue suficiente para que las fichas negras ganáramos la partida de ajedrez. El sueño estaba a un suspiro de convertirse en realidad, mi ego crédulo se había desatado por completo. Estábamos en la final.

–Tres hurras por Comunica carajo: ¡hip…!
– ¡Ra!, ¡ra!, ¡ra!

Jueves 12 de junio del 2008 a la 1 de la tarde. Los once románticos de Comunica se plantaban sobre el césped, cubierto por una brillante capa de rocío, ante el equipo de Letras –los favoritos de turno- mientras yo observaba desde la improvisada banca de suplentes al borde del gramado, banca de la cuál no saldría durante todo el encuentro. En la previa del partido un novel redactor había escrito Rudy Jordán es para Comunica lo que Solano es para la selección peruana en alusión a su efectividad en falta directa, y aunque muchos se mofaron de su símil probablemente nunca vuelva a escribir palabras tan certeras como aquellas.

El frío que entumecía mis piernas se convirtió en una euforia eléctrica al minuto 35’. Unos segundos antes nuestro único delantero había sufrido una falta cerca al área rival y la posta para la ejecución la tomó nuestro ‘10’. Rudy miró la barrera, miró al portero y sorprendió con un tiro rasante hacia el inferior del metal izquierdo. El grito de ¡gol! de la tribuna fue tan colosal que si alguien en toda la universidad no lo escuchó es porque probablemente haya perdido el sentido auditivo o sea sordo de espíritu.

En el segundo tiempo nos dispararon cinco veces de frente, nos lesionaron cuatro jugadores, nos adicionaron tres minutos de sufrimiento, nos sacaron dos tarjetas amarillas y nos expulsaron un jugador pero no nos pudieron arrebatar la utopía a la que nos aferramos hasta el segundo cero en que el árbitro pitó el final de nuestra cruzada histórica. Quizás el próximo año, cuando muchos de los baluartes de título del 2008 se gradúen, vea imposible alcanzar otra final pero sé que en ese momento mi ego soñador le preguntará a la razón “¿te acuerdas de la campaña del año pasado?”.
Tags Blogalaxia: Comunica, Interfacultades, PUCP

3 comentarios:

Ingrid Soria dijo...

Pablo, es mi ultimo ciclo en la Facu y cuando leí esta cronicucha, como le dices, me puse a llorar!! Te quiero mucho amio y sé que los exitos no sólo se quedan en la cancha.. puedes haber sido banca en el partido.. pero profesionalmente tienes un futuro brillante. Un abrazo enorme

Xtian dijo...

Timoteo a Siberia!
Amarrado y esposado!
jajaja

Ratatouille dijo...

mejor sobale los
huevos literarios al tal rudy


arriba ingenieria por siempre campion!!